Después de siete años como dictador, Primo de Rivera deja su puesto en enero de 1930. La oposición había crecido de manera notable y Alfonso XIII temía que el descrédito de la dictadura le pudiera afectar a él mismo. Primo fue sustituido por el General Berenguer, que asumió el compromiso de restituir la normalidad constitucional. Pero, el año 1930 pasó sin tomarse ninguna medida satisfactoria, por lo que Berenguer fue sustituido por el almirante Aznar, quien definitivamente a partir del Pacto de San Sebastián, convocará elecciones municipales. Esas elecciones darán lugar a la proclamación de la Segunda República Española.
